viernes, 13 de septiembre de 2013

La última sesión.

              Esta vez nos adentramos en un antiguo cine/teatro de una importante capital. La entrada al lugar fue realmente complicada, incluso arriesgada, pero como todo en esta vida: el esfuerzo se ve recompensado. Una vez dentro de la edificación, no había nada más que cientos de metros cuadrados sumisos en una profunda oscuridad. Recorrer el conjunto nos costó unas 3 horas, debido al gran alto número de salas y pisos existentes.

Por suerte el lugar aún se encuentra en buen estado, aunque los chatarreros han debido entrar en alguna ocasión ya que en la sala de máquinas habían rastros de su actividad.

Una experiencia que probamos fue posicionarse en el centro de la sala (de unos 30-40 metros de largo por 20 de altura), apagar las linternas y adentrarse en la más profunda oscuridad. Fue relajador a la vez que curioso: solo se oía el aleteo de las palomas y pequeñas gotas de agua caer en diferentes puntos del teatro, y fuera, el bullicio de una gran ciudad. Es lo único que queda de lo que en su día fue una de las salas más importantes de la región.

Las fotos no son de gran calidad debido a la falta de luz. Aún así guardo en el recuerdo una de las mejores exploraciones que he realizado hasta ahora, las fotos no hacen justicia.





A pesar del flash, no se llega a dislumbrar bien el techo de la sala. Era extremadamente alto.
 

Cuerdas, cortinas, poleas, y demás mecanismos para hacer funcionar esta infraestructura.





Numeración de las filas de butacas.



Detalle del enorme amplificador, situado a los costados de la sala.

 
Entrada principal a la sala , al fondo la platea.

 
Cartel de "Reservado", en el pasillo central.

 
Caja de puros para guardar pequeñas piezas mecánicas; he de confesar que yo también tengo esta práctica en casa.


Bar en la ante-sala, con numerosas botellas de todo tipo de alcoholes y sabores.

 



Botonera y cuadro de luces.

 
Antiguas revistas del sector.

 
Enorme cristalera; un ápice de luz a nuestra exploración.

 
Escalera principal que comunica los diferentes pisos del teatro. La planta de arriba estaba "okupada" por las palomas, cuidado que atacan.



Antiguo tríptico publicitario.
 




Volantes dónde se enrollaban las películas, a día de hoy, después de kilometros de cintas, han quedado en el olvido.






Aceite para los mecanismos y publicidad antigua.

 
Silla en la sala del proyector. Se aprecian rastros de destrozos. Esta zona y la sala de máquinas han sido las más perjudicadas.

  
Centro de mando del proyector, también atacado por los chatarreros, aunque en menor medida.

4 comentarios:

Ⓙⓚ✺Ⓟⓗⓞⓣⓞⓖⓡⓐⓜⓢ dijo...

Olé! Muy buen reportaje Al!! Te ha quedado muy bien!! Menudo recuerdo tan bueno nos llevamos todos al entrar en aquél cine! Y lo que dices de que apagamos las luces en medio la sala y que fue un tanto relajante a la vez que curioso.. ¡¡De relajante nada!! que menudo miedo pasamos jajajaja XD

Bueno lo dicho Al! Sigue así me alegro que ya vuelvas a actualizar! ^^ Nos vemoms en un ratito!

Alegolu dijo...

Qué buen reportaje; y sí que tuvo que ser curiosa la experiencia de apagar las linternas y quedarse en completa oscuridad y silencio, contrastados con el bullicio de ciudad proveniente del exterior.

¡¡Saludos!!

Viejas Sombras dijo...

Tienes razón, algo de tensión había en el ambiente, sobre todo por las palomas jaja, gracias por el comentario!:)

Viejas Sombras dijo...

Gracias Alegolu!! Me alegro que te guste el reportaje! Saludos! :)